Hoy miré una foto y recordé esos días, por esa escuela, por esos pasillos, por ese árbol, por esas calles, por esos atardeceres...
Recordé esas tardes con mi poliglota preferida que se nos hacían noches en el mirador de San Nicolás, y qué noches, mágicas, placenteras, inquebrantables, podíamos pasar horas mirando la Alhambra sin cansarnos mientras sonaba de fondo un sitar. Gracias pana de nuevo.
Recordé esas comilonas en la Pinocho, esos desfalcos de los chinos, esas noches de flamenco y humo en el eshavira, esos sandwichs completos en Pedro Antonio con to la borrachera de cazalla y todo ello ¿de la mano de quién? pues de la puta Sueka de quién va a ser.
Recordé esas sandías preparadas en un visto y no visto, esos cambios de loocks espontáneos, esos andares con tacones en pleno adoquinado y esa mente coherente con soluciones rápidas y eficaces, te recordé a ti Sarita.
Recordé al hombre de la pandilla, a ese hombre bonachón que guiaba a sus ovejitas descarriladas, al que tenía que soportar tanta hormona femenina, al que de repente se sacaba de la manga una botella de brugal y montaba un botellón y una timba de pocker, si es él, el capo Chonflo.
Recordé a la que la liaba parda, a ese personajillo que hablaba, hablaba y hablaba, a la que me invitaba a comer a su casa y dejaba caer la comida, a la que quedabamos a las 11 y teníamos que ir a despertarla a la cama, a la que clausuraba los campeonatos mejor que nadie!! sí, sí ni más ni menos que a Triana.
En definitiva recordé vuestras virtudes, vuestros defectos, vuestras almas, vuestra esencia, vuestras sonrisas, vuestros enfados, vuestras palabras y vuestro aire y todo ello en LA CIUDAD DE LA ALHAMBRA.
Hoy me arrancasteis una sonrisa sincera, os quiero.

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