El dolor de mi Pana
Buenas noches, me presento, soy el desorden...
desorden porque todos piensan que no estoy en el lugar adecuao
lo que no saben es que te hablo a ti, al que da la
orden, y te digo "¡no des orden!"
Las ordenes nunca fueron nuestro fuerte, ni para lanzarlas ni para seguirlas.
Y llegas tú, imperante y acojonante, me revuelves, me despeinas y te vas,
te vas con la misma paz que llegaste pero dejas gritos que nadie puede oir.
No sé que es peor si empeñarme en regalarte un audífono o darme la vuelta y dejarte.
