Apoyá en el quicio de la mancebía
Me asomé al balcón y vi el bullicio, decidí bajar y verlo desde la puerta.
Apoyá en el quicio me ofertaba: -me vendo, ¿quién me compra? Muchos me ofrecieron dinero, dos lágrimas me cayeron.
-¿No tendréis por ahí un poquito de valentía no? O ¿una mano que agarre a la mía y me lleve a otro lugar?
Debí pedir mucho, nadie quiso comprarme.
En vista de que en la mancebía no tenía nada que hacer opté por abrirme paso a golpe de soledad...




nodistortion dijo
No creo, sino que estoy seguro de que encontrarás quien te compre. A lo mejor todos quieren coger tu mano y por la forma de enfocarlo no lo ves...
¿puedo darte un beso para aliviarte un poco la espera?
20 Abril 2009 | 10:15 PM